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Aumento del salario mínimo no frenó el empleo: informe de JP Morgan destaca resiliencia del mercado laboral colombiano

Empleo Colombia, Panorama laboral, Salario Mínimo Abr 08, 2026

En medio del debate generado por el incremento histórico del salario mínimo en Colombia, un reciente análisis del banco estadounidense JP Morgan ofrece una lectura distinta a los temores iniciales: el mercado laboral no solo resistió el ajuste, sino que mantuvo señales de estabilidad y crecimiento en los primeros meses de 2026.

El aumento del 23,7%, decretado por el gobierno del presidente Gustavo Petro a finales de 2025, fue uno de los más altos en décadas y generó advertencias desde distintos sectores sobre su posible impacto negativo en el empleo formal. Sin embargo, los datos recientes muestran un panorama más equilibrado.

Según el informe, la tasa de desempleo se mantuvo cercana a mínimos históricos, ubicándose en 9,2% en febrero de 2026, de acuerdo con cifras del DANE. En las principales ciudades, el indicador alcanzó el 8,5%, consolidando una tendencia de estabilidad en el mercado laboral.

El análisis resalta que, pese al incremento del salario mínimo, la economía logró sostener la creación de empleo. Aunque el ritmo se moderó frente a finales de 2025, el balance sigue siendo positivo. La generación de puestos de trabajo creció 1% en febrero, luego de una leve contracción en enero, lo que evidencia un ajuste sin ruptura en la dinámica laboral.

Para JP Morgan, este comportamiento refleja la capacidad de adaptación del mercado colombiano. “El impulso en la creación de empleo sigue siendo positivo tras el aumento sin precedentes del salario mínimo”, señala el documento, destacando además que no se observaron señales claras de deterioro en la informalidad.

El empleo privado y el rebusque sostienen la dinámica

El informe también subraya el papel del sector privado como motor de la generación de empleo. Actividades como manufactura, construcción, entretenimiento y comunicaciones lideraron la creación de nuevos puestos de trabajo, aportando diversidad y estabilidad al mercado.

A esto se suma el peso del trabajo por cuenta propia y de los pequeños empleadores, que continúan siendo actores clave en la dinámica laboral del país. Esta combinación permitió que el mercado absorbiera el impacto del aumento salarial sin un deterioro significativo en los indicadores.

Sin embargo, este mismo factor también refleja una característica estructural: el crecimiento del empleo sigue dependiendo en buena medida de esquemas flexibles y, en algunos casos, de menor formalidad.

Informalidad estable y salarios al alza

Uno de los puntos más relevantes del análisis es la estabilidad de la informalidad. A nivel nacional, esta se mantuvo cerca del 55%, sin mostrar incrementos significativos tras el ajuste salarial. En las zonas urbanas, el indicador se ubicó en 41,7%, cercano a mínimos históricos.

Este comportamiento resulta clave, ya que uno de los principales temores frente a aumentos elevados del salario mínimo es que puedan incentivar la informalidad. En este caso, al menos en el corto plazo, ese efecto no se ha materializado de manera evidente.

En paralelo, los salarios mostraron un crecimiento importante. El ingreso nominal aumentó alrededor de 11% anual en enero, mientras que el salario real —descontando la inflación— creció 5,5%. Este incremento en el poder adquisitivo se traduce en un impulso directo al consumo, uno de los principales motores de la economía.

“El repunte en los salarios reales proporciona un impulso sustancial al consumo”, señala el informe, destacando que esta dinámica puede sostener el crecimiento económico en los próximos meses.

Un mercado resistente, pero con retos estructurales

A pesar de los resultados positivos, el informe también advierte sobre desafíos de fondo. Uno de ellos es la tasa de participación laboral, que aún se mantiene por debajo de los niveles previos a la pandemia. Este indicador limita el potencial de crecimiento del empleo y, en consecuencia, de la economía en su conjunto.

Además, aunque la informalidad no ha aumentado, sigue siendo elevada, lo que evidencia que una parte importante de la población continúa trabajando sin acceso a protección social ni estabilidad.

En ese sentido, el buen desempeño reciente no elimina los retos estructurales del mercado laboral colombiano. Más bien, los pone en perspectiva: es posible crecer y resistir choques, pero aún hay brechas importantes por cerrar.

Un debate que sigue abierto

El análisis de JP Morgan reconfigura el debate sobre el salario mínimo en Colombia. Para algunos, los resultados refuerzan la idea de que incrementos significativos pueden coexistir con estabilidad laboral. Para otros, advierten que los efectos de este tipo de decisiones deben evaluarse en el mediano y largo plazo.

Lo cierto es que, por ahora, el mercado laboral ha mostrado una capacidad de adaptación que contrasta con los pronósticos más pesimistas. La combinación de empleo estable, salarios en aumento e informalidad controlada ofrece una señal positiva en un entorno económico desafiante.

Sin embargo, el reto sigue siendo el mismo: transformar esa resiliencia en crecimiento sostenido y de calidad. Porque más allá de resistir, el objetivo es avanzar hacia un mercado laboral que no solo genere empleo, sino que garantice mejores condiciones para millones de colombianos.

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