Costo por hora en Colombia subiría con fuerza en 2026 y presionaría el empleo formal
Empleo Colombia, Panorama laboral Mar 04, 2026
El mercado laboral colombiano enfrentaría en 2026 uno de sus mayores retos estructurales de los últimos años: el incremento acelerado del costo por hora trabajada. Así lo advierte el centro de estudios económicos ANIF, que señala que la combinación entre el aumento del salario mínimo y la reducción progresiva de la jornada laboral podría alterar de forma permanente la estructura de costos del empleo formal.
El fenómeno, subraya el informe, no se limita a un ajuste salarial convencional, sino que configura un cambio estructural en la relación entre remuneración y tiempo trabajado.
El salto en las cifras
Las proyecciones indican que el valor de la hora trabajada pasaría de $7.736 en el primer semestre de 2025 a $9.948 en el primer semestre de 2026, y alcanzaría $10.422 en el segundo semestre del mismo año.
En términos acumulados, el incremento sería cercano al 34,7 % en poco más de un año.
Según el análisis, cerca del 80 % del aumento en el primer semestre de 2026 estaría explicado por el ajuste del salario mínimo, mientras que la reducción de la jornada laboral amplificaría el efecto. Al mantenerse el salario mensual sin reducción, pero disminuir las horas trabajadas, el costo unitario por hora aumenta automáticamente.
La jornada laboral como factor estructural
La reducción progresiva de la jornada laboral está establecida en la Ley 2101 de 2021, que contempla el tránsito de una semana máxima de 48 a 42 horas sin afectar el salario.
Este proceso implica que incluso sin nuevos incrementos reales del salario mínimo, el costo por hora seguirá creciendo a medida que disminuyan las horas trabajadas. Para Anif, esto consolida un nuevo piso estructural de costos laborales en Colombia.
El impacto desigual: pequeñas empresas bajo mayor presión
Uno de los puntos centrales del informe es que el efecto no será homogéneo.
Las micro y pequeñas empresas enfrentan una presión significativamente mayor debido a la composición de su nómina:
- En empresas con entre uno y cinco trabajadores, el 63 % gana cerca del salario mínimo.
- En firmas de seis a diez empleados, la proporción alcanza el 58,2 %.
Esto significa que cualquier aumento del salario mínimo se traslada casi de manera directa a su estructura de costos. A diferencia de grandes compañías con mayor capacidad tecnológica o financiera, estas empresas tienen márgenes más estrechos y menor posibilidad de trasladar el aumento a precios finales sin afectar la demanda.
Productividad: el punto crítico del debate
El informe advierte que el verdadero desafío radica en la productividad.
Si el aumento del costo por hora no viene acompañado de mejoras en eficiencia, innovación o tecnología, podrían generarse efectos adversos como:
- Menor generación de empleo formal.
- Desincentivos a la contratación.
- Riesgo de mayor informalidad.
- Postergación de decisiones de inversión.
El documento plantea que la relación entre salario y productividad podría desalinearse si no hay avances estructurales que compensen el mayor costo laboral.
Un entorno económico frágil
El incremento proyectado ocurre en un contexto que varios analistas califican como vulnerable: crecimiento económico moderado, inversión en niveles históricamente bajos y persistentes brechas de productividad entre sectores.
En actividades intensivas en mano de obra y con menor incorporación tecnológica, el impacto podría ser más pronunciado, especialmente en comercio, servicios personales y pequeñas manufacturas.
¿Protección al ingreso o presión al empleo?
El aumento del salario mínimo busca preservar el poder adquisitivo de los trabajadores y sostener el consumo interno. Sin embargo, el análisis advierte que el efecto trasciende el ingreso mensual y modifica la estructura de costos empresariales de forma permanente.
El reto, según el estudio, no es únicamente salarial sino estructural: lograr que la economía crezca sobre bases más sólidas, con mayor inversión y mejoras en productividad que permitan absorber el nuevo nivel de costos sin afectar la formalidad.
Lo que está en juego en 2026
A medida que avance la reducción de la jornada hacia las 42 horas semanales, el costo por hora continuará incrementándose. Esto podría redefinir las decisiones empresariales en materia de:
- Contratación.
- Formalización laboral.
- Automatización de procesos.
- Expansión de operaciones.
El debate económico para 2026 girará en torno a cómo equilibrar la protección del ingreso de los trabajadores con la sostenibilidad empresarial y la creación de empleo de calidad.
El desafío no será coyuntural, sino estructural, y obligará a replantear la conversación sobre competitividad, eficiencia productiva y dinamismo del mercado laboral en Colombia.