Inteligencia artificial y empleo en Colombia: una adopción desigual que amplía brechas sociales y salariales
Empleo Colombia, Trabajo Ene 21, 2026
La inteligencia artificial ya empezó a transformar el mercado laboral colombiano, pero su impacto no se distribuye de manera equitativa. Así lo advierte un reciente informe del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, elaborado a partir de los datos de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) 2024, que describe la relación entre trabajo e IA en el país como “profundamente desigual”.
El estudio señala que, aunque la inteligencia artificial no implica necesariamente la eliminación de puestos de trabajo, sí está generando diferencias marcadas entre quienes pueden aprovecharla como una herramienta de apoyo y quienes enfrentan mayores riesgos de rezago. En muchos casos, la tecnología funciona como un complemento que mejora la productividad y los ingresos; en otros, se convierte en un factor que expone a ciertas ocupaciones a la automatización sin alternativas claras de reconversión laboral.
Según el análisis, más de una cuarta parte del empleo en Colombia se ubica en ocupaciones con alta exposición y alta complementariedad frente a la IA, lo que representa una ventana de oportunidad para elevar el desempeño y la calidad del trabajo. No obstante, existe un segmento crítico que concentra las mayores alertas: cerca del 15 % de los trabajadores se encuentra en empleos con alta exposición, pero baja capacidad de complementariedad.
Este grupo, compuesto principalmente por ocupaciones de apoyo administrativo, enfrenta mayores riesgos porque sus tareas suelen ser repetitivas y fácilmente automatizables, sin que la intervención humana pueda transformarse con la misma facilidad mediante herramientas de inteligencia artificial. Para los investigadores, este escenario exige una atención temprana por parte del Estado y del sector productivo.
En contraste, casi el 60 % de los trabajadores del país se desempeña en ocupaciones de baja exposición a la IA, donde predominan labores elementales y con escasa interacción tecnológica. Esta concentración revela que la adopción de la inteligencia artificial avanza de forma fragmentada y podría profundizar las brechas de productividad entre distintos segmentos del mercado laboral.
Educación, formalidad y salarios: los factores que amplían la brecha
Uno de los hallazgos centrales del informe es el papel determinante de la educación. La relación entre el uso de la inteligencia artificial y el nivel educativo es directa y contundente. En las ocupaciones con baja exposición, más del 90 % de los trabajadores no cuenta con formación universitaria. En cambio, en los empleos con alta exposición y alta complementariedad, cerca de la mitad de los ocupados tiene educación superior.
Para el Observatorio Laboral, la educación actúa como un habilitador clave para aprovechar el potencial de la IA. Sin formación adecuada, el acceso a estas tecnologías resulta limitado, lo que reduce las posibilidades de mejorar productividad y condiciones laborales.
A esta brecha se suma la calidad del empleo. El estudio evidencia que la informalidad se concentra principalmente en los segmentos de baja exposición a la inteligencia artificial, mientras que las ocupaciones donde la IA tiene mayor presencia presentan niveles más altos de formalidad. Esto sugiere que la adopción tecnológica está asociada a empleos con mejores condiciones laborales, reforzando una división entre trabajadores formales e informales.
El impacto también se refleja en los ingresos. Los empleos con salarios superiores a tres salarios mínimos concentran una mayor proporción de ocupaciones con alta exposición y complementariedad frente a la IA. En la práctica, esto significa que quienes ya se encuentran en mejores posiciones salariales tienen más oportunidades de utilizar la tecnología para potenciar su desempeño, mientras que los trabajadores de menores ingresos enfrentan más barreras para beneficiarse de ella.
Diferencias de género y desafíos de política pública
El informe también identifica brechas de género en la distribución del impacto de la inteligencia artificial. Aunque el 68 % de los hombres se concentra en ocupaciones de baja exposición, las mujeres tienen una mayor participación en empleos con alta exposición, especialmente en aquellos donde la IA actúa como complemento del trabajo humano.
Este patrón abre oportunidades, pero también plantea riesgos. Para los analistas, es indispensable que las políticas de formación, protección laboral y transición tecnológica tengan un enfoque de género, de modo que la mayor exposición de las mujeres a la IA no se traduzca en precarización o desplazamiento.
El mensaje final del estudio es claro: la inteligencia artificial no debe entenderse como una amenaza inevitable para el empleo, sino como una herramienta con potencial para mejorar productividad y salarios. Sin embargo, ese potencial solo podrá materializarse si va acompañado de políticas públicas sólidas en educación, capacitación y reconversión laboral.
De lo contrario, advierte el Observatorio, la adopción desigual de la IA podría convertirse en una nueva fuente de desigualdad. El reto para Colombia no es frenar el avance tecnológico, sino preparar a trabajadores, empresas e instituciones para que la transformación digital no deje a una parte del mercado laboral rezagada.